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Opiniones Encontradas

SE FUE EL 2021
Se acaba el año y, con ello, es inevitable hacer un repaso por la vida pública del país, hacer un balance entre lo que se hizo y se dejó de hacer en política; el saldo parece desfavorable en distintos frentes. Una economía en retroceso y que francamente se vuelve complicada; parece que el destino de la política económica del país es el de los años setentas, con todo lo que esto implica; las decisiones sobre la economía se toman desde Palacio Nacional y este ejercicio, tal como lo marca la historia del país, ha sido poco exitoso; se fugan del país miles de millones de dólares al año, por la ausencia de certeza jurídica y Estado de Derecho; la clase media y trabajadora es la  que reciente el deterioro en su poder adquisitivo, nuestro dinero vale menos. Las malas noticias, desde la designación, que parece irremediable, de la nueva titular del Banco de México, se han sumado a una pandemia que nos golpeó a todos, sin que se viera un apoyo claro por parte del gobierno federal; ese mismo gobierno que decía que gobernaría a favor de los más vulnerables, pero los ataca día a día; ese gobierno que le interesa el clientelismo electoral y no el desarrollo económico del pueblo.
El otro frente que, francamente es impresentable, es el de la seguridad, con un Estado fallido, con regiones sumidas en la violencia y un sinnúmero de homicidios dolosos, que ya rebasan a los contabilizados en los dos sexenios anteriores juntos; con una inoperancia brutal desde el poder, que nos deja en estado de indefensión a los ciudadanos de a pie; una política de seguridad que no se entiende y que, a tres años de gobierno, es un fracaso total; aquella política de “los abrazos no balazos”. El balance es muy, pero muy, desfavorable y, honestamente, no se ve ni capacidad ni voluntad para cambiar el rumbo del país. Con una ciudadanía secuestrada, entre una clase política mediocre y un grupo de vivales, que atemorizan día a día al pueblo; el presidente hace oídos sordos al clamor social, pero rinde pleitesía a la mamá del delincuente más famoso de nuestros tiempos; dice que el Estado Mexicano es el que deberá atrapar a los criminales del país, seguramente para después liberarlos.
La bandera que llevó a AMLO a la presidencia: la lucha anticorrupción, fue solo un discurso; con escándalos de corrupción semana a semana, que el presidente nunca ha podido desmentir y ha optado por atacar al mensajero, cobijando corruptos una y otra vez, manifestando que lo único que le importa es controlar la agenda de comunicación, para que se hable solo de lo que él quiere. Mientras las tantas casas de su gabinete o los miles de vehículos de lujo del fiscal, las participaciones en efectivo y los moches a su familia, serían suficientes para que cualquier otro presidente, elegido democráticamente, estuviera en problemas serios, para AMLO no existe tal cosa; él es el todo poderoso, que es capaz de cubrir a los ampones con su manto de impunidad. Le molesta tanto el acceso a la información y la transparencia, que opta por declarar “asunto de seguridad nacional” las tropelías que se cometen desde su gobierno; la lista podría seguir y seguir, no acabaríamos ni a finales del otro año.
Sirvan estas líneas para desearles felices fiestas y un año venidero exitoso, agradecido por quien toma un tiempo para leer estas líneas, y deseosos de un nuevo año con nuevos comienzos y grandes proyectos; recordemos que al poder no se le consulta ni se le aplaude, se le cuestiona y se le señala, y este espacio seguirá esta máxima, feliz año. 
Mario Cárdenas